Abro los ojos y veo una pequeña estrella que ilumina el cielo con matices dorados y esperanzas cambiadas. El verde césped está empapado con la humedad de la noche y apaga el calor sofocante de las noches de Agosto. Hoy ha nacido una nueva flor. Es pequeño con hoyuelos en las mejillas, risa contagiosa y mirada alegre. Hace cinco años nació la flor que me pareció la más bella del mundo.
Todos, en los recovecos de nuestro oscuro, interminable e insaciable corazón llevamos a una, puede que dos, o puede que decenas de personas a los que tenemos un cariño de los que no se habla, se demuestra, un cariño de madre, de prima, de tía, de sobrina, de amiga, de hermana...
Todos, en los recovecos de nuestro oscuro, interminable e insaciable corazón llevamos a una, puede que dos, o puede que decenas de personas a los que tenemos un cariño de los que no se habla, se demuestra, un cariño de madre, de prima, de tía, de sobrina, de amiga, de hermana...
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