Y entonces ocurre, tu mente desconecta, todo se pierde, el amor, el odio la decepción... Ese segundo en lo que todo desaparece y te hace preguntarte qué coño has hecho con tu vida. ¿Sabéis, ese sentimiento, cuando dos personas se enamoran con solo mirarse a los ojos? En silencio, sin prisas. Ahora se me viene a la mente lo loco que estaba por su sonrisa, su cabello, en ese segundo del que os hablo, perder el aliento y que no te importe, porque estás demasiado ocupado contemplando el suyo. Estás tan lejos del mundo que no te das cuenta de que tu corazón va a mil por hora, con pálpitos profundos y que no respiras, pero no lo necesitas, no necesitas nada más que a ella, estás tan lleno de vida qué todo lo que necesitas no está en tus manos. Solo dios sabe porqué tardé tanto en saber que eras a la que verdaderamente quería. Y ahora caigo en que nunca pensé lo doloroso que sería el recuerdo de tenerte cerca, pero por ese instante volvamos atrás y te prometo que serás la única, la única que podrá cruzar esa línea de lo inevitable. Sé que suena demasiado sencillo, sé que suena estúpido. Pero uno dice cosas estúpidas cuando se enamora. Nuestra historia no acabó, no puede acabar cuando uno de los dos sigue enamorado. Las historias hermosas nunca mueren. A veces me siento roto, pero no te lo puedo reconocer, no te puedo reconocer que soy demasiado cobarde para estar sin ti. Debí haberme imaginado que pronto ese segundo pasaría, pero no importó. Y debí haberme dado cuenta de la persona tan increíble que tenía ante mis ojos, debí haberle dicho que era preciosa muchas más veces, ya que todas eran insuficientes. No quise perderme nada de ella, ni una sonrisa, ni una lágrima, nada, pero lo hice, no querría ni haberme quedado dormido para poder observarla, horas muertas por las que ahora hubiera matado. Por eso, en ese momento en el que te enamoras, no te atreves a cerrar los ojos, no te atreves a mover un músculo, en ese momento supe que algún día iba a extrañarlo todo de ella. Y lo hice, dios sabe que lo hice. Y si pudieras verme ahora... Ni siquiera me reconocerías. Te enterraron junto a mi alma. Todavía busco tu mano bajo las sábanas, todavía preparo un desayuno para dos, todavía me veo caminando hacia a tu casa sin darme cuenta de que no tengo nadie a quien visitar. Si pudieras verme ahora.... Ni siquiera podrías quererme como un día lo hiciste.