Veo algo a tu espalda, no sé que es, pero tengo curiosidad y te pregunto, no me contestas, simplemente me muestras una rosa tan roja como la sangre y mis mejillas se sonrojan mientras te beso de alegría. Tienes otra sorpresa, pero me vendas los ojos antes. Siento su respiración en mi cuello y me dan escalofríos, su calor... estamos tan cerca... Un olor embriagador me impide oler nada más. Me destapa los ojos y ya sé donde estamos, no es nada del otro mundo pero para mí es especial, ahí le conocí. Mi coche estaba repleto de rosas rojas como la que me había dado y él en un susurro al oído me dice, una rosa por cada vez que muero por ti cada día, y entonces la que muere en ese momento soy yo y a la mente se me viene un recuerdo...
Rojo. El semáforo parece no querer cambiar de color hoy. Pongo la radio. Tarareo una canción que hace mucho que la conocía y dicen que es nueva. Tamborileo con los dedos en el volante y, de repente, la puerta del copiloto se abre y entra un chico rubio al que le falta la respiración que me suplica que vaya al hospital. Está herido, tiene la camiseta empapada de sangre que mancha la tapicería del coche, el semáforo se pone en verde y voy todo lo rápido que puedo. Le dejo en el hospital, pero me bajo con él, le ayudo...
Ese fue el comienzo de todo, de ahí que las rosas fueran tan rojas como la sangre en mi coche. En el hospital, nos hicimos amigos y el destino hizo lo demás ¿Predestinados? puede ¿Lo amo? con todo mi corazón ¿Me ama? Si así es, soy afortunada. Te quiero, me susurra al oído, ahora, he vuelto a morir por ti una vez más.
Rojo. El semáforo parece no querer cambiar de color hoy. Pongo la radio. Tarareo una canción que hace mucho que la conocía y dicen que es nueva. Tamborileo con los dedos en el volante y, de repente, la puerta del copiloto se abre y entra un chico rubio al que le falta la respiración que me suplica que vaya al hospital. Está herido, tiene la camiseta empapada de sangre que mancha la tapicería del coche, el semáforo se pone en verde y voy todo lo rápido que puedo. Le dejo en el hospital, pero me bajo con él, le ayudo...
Ese fue el comienzo de todo, de ahí que las rosas fueran tan rojas como la sangre en mi coche. En el hospital, nos hicimos amigos y el destino hizo lo demás ¿Predestinados? puede ¿Lo amo? con todo mi corazón ¿Me ama? Si así es, soy afortunada. Te quiero, me susurra al oído, ahora, he vuelto a morir por ti una vez más.
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