Me adormezco entre tus brazos cálidos. Siento tu respiración y el leve latido de tu corazón. Siento como me pongo nerviosa cuando me acaricias la espalda. Mi respiración se entrecorta y tú pareces tan tranquilo, sereno... no se explicar con palabras el cosquilleo que siento en el estómago ni cómo mi mente no acaba de creerse que seas mío, pero lo eres y mi felicidad crece.Todavía recuerdo esa calurosa tarde a principios de septiembre. No te conocía. Ni tú a mi. Pero en seguida tu sonrisa hizo enamorarme. Viniste hacia mí. Me hablaste. Pero solo podía prestar atención a aquellos ojos verdes. Me hiciste reír. No solo una vez. No solo un día. Ya no hay nada que me separe de ti. Ni el más amargo de los sentimientos. Me susurras al oído. Me sonrojo. Me besas. Te vas. Te añoro. Vuelves y en tu mano hay una flor. Es hermosa, la flor más bella del mundo que quedó grabada en mi corazón.
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